¿Cómo funciona Bitcoin?

Direcciones públicas y claves privadas

En primer lugar, es interesante mencionar que Bitcoin está extremadamente bien adaptado para ser usado con smartphones, hasta tal punto que basta con escanear un código QR para poder realizar un pago en cualquier momento y en cualquier lugar.

Antes de ver qué aplicaciones podemos usar en nuestros ordenadores o teléfonos móviles, veremos un ejemplo real de una dirección.

Paper wallet físico Bitcoin con direcciones.
Clave Pública Bitcoin
Esta es una dirección pública: 

Cualquiera que conozca tu dirección pública puede efectuarte un pago. Debido a su naturaleza, para hacer las direcciones únicas y seguras, no pueden ser palabras fácilmente memorables. Aún así y puesto que Bitcoin es una moneda digital, en la práctica este hecho no resulta problemático: generalmente las direcciones bitcoin siempre se pueden copiar y pegar o hacer click en ellas como si fueran un enlace. No hay necesidad de memorizarlas. Debajo tenemos el código QR que corresponde a la dirección de arriba y que puede escanearse fácilmente con un smartphone.

 

Clave privada Bitcoin
Esta es una dirección privada: 

En un caso real, publicar la clave privada en internet no sería recomendable, pues permite acceder a todos los bitcoins que se hayan enviado a la dirección pública.

Ambas partes aquí presentadas son reales y pueden ser utilizadas (cosa que no recomiendo). Recuerda también que puedes tener tantas direcciones como quieras. Es una buena idea disponer de varias direcciones porque nos permite separar y distinguir entre dinero con orígenes y propósitos distintos. Tampoco hay que preocuparse por tener “demasiadas” direcciones puesto que las aplicaciones Bitcoin se encargan de guardarlas y manejarlas de manera sencilla y cómoda. ​

¿Qué ocurre en una transacción de Bitcoin?

El mecanismo bajo el que operan las partes de una dirección durante una transacción se denomina “firma digital” y es el mismo que usa la banca online, el DNI electrónico español y muchos otros servicios para verificar nuestra identidad. El planteamiento del concepto es realmente sencillo:

Básicamente, al mensaje de transacción se le aplican unas complejas operaciones matemáticas usando la clave privada. Esto da un resultado que no se parece absolutamente en nada a la clave privada, que siempre permanece secreta. El resultado, sin embargo, puede verificarse usando la dirección pública y por lo tanto demostrar que el poseedor de la clave privada es quien realmente emitió la orden de transacción.

Sólo el conocedor de una clave privada puede firmar un mensaje válido para la dirección pública correspondiente. A continuación, el mensaje de transacción se difunde por toda la red y llega al destinatario que comprueba la validez de dicha firma. El resto de la red también verifica el mensaje y lo incluye en el registro inalterable que comentamos en el capítulo anterior. Una vez ocurre esto, la transacción recibe una confirmación.

Si la firma no fuera válida o se estuviera intentando gastar fondos de los que no se disponen, el proceso de comprobación y verificación fallaría y la transacción sería rechazada tanto por el beneficiario como por el resto de la red.

Nota curiosa: Muchas aplicaciones Bitcoin permiten usar la clave privada para firmar mensajes de texto u otros documentos. Así es posible garantizar que el propietario de cierta dirección escribió cierta declaración, como por ejemplo, una promesa de pago, contrato, etc. Para aprender más sobre la firma digital puedes ver este video del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio del Gobierno Español (aunque este esté enfocado al DNI-E, el principio es el mismo).

¿Es necesario saber todo esto para usar Bitcoin? No, pero es interesante conocer las razones por las cuales muchos han bautizado el funcionamiento de Bitcoin como “muy elegante”.

Sin más dilación, veremos en el capítulo siguiente cuáles son las aplicaciones más importantes para usar Bitcoin:

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